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Barrio de San Basilio

San Basilio

El barrio de Alcázar Viejo, conocido como San Basilio por el cotitular de su Iglesia, hoy en día es referencia por sus casas patio. Un barrio que consigue guardar la tradición, y enarbolarla como bandera, hasta el punto de emocionar a los propios cordobeses.

Tan próximo al barrio de la judería, le roba protagonismo cuando llega Mayo. Siendo uno de los barrios más antiguos de la ciudad, la arquitectura de sus casas, lo convierten en el principal atractivo durante el Festival de Patios, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2012. Por tal motivo se coloca en 2014 junto a la entrada de una de sus casas, una escultura en la que un niño ayuda al abuelo en el cuidado del patio, que escenifica magistralmente la herencia y el legado de esta tradición.

Aún conserva la esencia de un pueblo, de calles empedradas y fachadas blancas. Detrás de sus muros encalados, pequeños paraísos privados suavizan el verano y dan sentido a la primavera.

El Barrio de San Basilio surge a partir de 1399, bajo reinado de Enrique III de Castilla, cuando se pretende repoblar la zona.  Para ello se construyen viviendas, muchas de las cuales serán para los ballesteros del cercano alcázar, en torno a tres calles largas y paralelas. Un trazado racional que nada tiene que ver con el laberinto de la actual Judería. Dichas construcciones constituyen los cimientos de la más popular arquitectura cordobesa. En sus casas y patios se consolida la esencia de la verdadera ciudad de las tres culturas. Los cristianos construyen el patio andalusí sobre antiguas casas hebreas.

Era conocido como Castillo de la Judería, al recinto amurallado resultado de múltiples transformaciones del Alcázar musulmán, en el que judíos y conversos residían protegidos por la corona de Castilla, y por una muralla almohade. Situado junto al río, conectaba con el barrio de la Catedral a través de una puerta en recodo de la protección musulmana, hoy llamada Torre de Belén. Pero las persecuciones aumentan con el pogromo de 1391, y la protección regia cesa. Aun así la repoblación del barrio tras su reconstrucción no termina con la población judía, hasta finales del Siglo XV. Serán trasladados al Barrio de San Nicolás de la Villa, pocos años antes de su expulsión total de la península en 1492.

En sus tres calles, Postrera, San Basilio y Enmedio, enrejados balcones dejan caer melenas de flores en un adelanto de lo que hay dentro. Una explosión vegetal que no parece tener cogida en el reducido espacio del patio popular, sale por las ventanas. Tan bella estampa se ha hecho merecedora de otro concurso paralelo al festival de patios, en el que se reconocen las rejas y balcones más destacables de Córdoba.

A mitad de la calle San Basilio, se crea una plaza frente a la iglesia que alojaba a los monjes de San Basilio Magno. Su presencia nominó la calle y el barrio. Fundaron  la iglesia de Nuestra Señora de la Paz en 1590, cuya  imagen vemos en hornacina sobre la entrada principal. Una puerta de madera, y sobre ella dos ventanas de reja, en un muro de cal rematado por un frontón triangular que alberga una tercera ventana redonda.  Sobre la sensillez decorativa destacan las esculturas de San Rafael ,y de San Basilio en un lateral.. El Arcángel tallado en piedra, de menor tamaño que los que abundan por Córdoba, vigila en la única esquina que dibuja el edificio, pero antaño lo hizo como Triunfo, en la plaza de San Basilio. Aún residen dos cofradías en esta iglesia, la hermandad del Tránsito, y la de la Pasión.

Queda el barrio enmarcado por las murallas, y las puertas que las cruzan, son accesos principales que dotan de mayor interés a San Basilio. Junto a las Caballerizas Reales, un arco se forma como entrada desde el barrio de la Judería. Próxima al Alcázar, esta puerta ocupaba la salida natural hacia Sevilla, antes de que la ampliación del Alcázar musulmán supusiera el derribo de parte de la muralla romana. En su tiempo también fue conocía como de Dragueros, hoy deja un lienzo de muralla ante el cual podemos encontrar una escultura en bronce de Luis Navas, obra de Antonio Luis  Navarro. El apreciado hijo del barrio, artista y poeta, recibe este homenaje en 2006, en el que se le recuerda con capa y sombrero cordobés.

La actual Puerta de Sevilla, una de las tres puertas que se conservan de la ciudad medieval, da salida a la ciudad extramuros, por el lado oeste, conectando con la ciudad moderna, justo frente al cementerio de San Rafael.

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Texto: Nacho Calero Clavero. Amedina Córdoba

 

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